Derechos Humanos / Anuario 2019
42 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2019 La construcción de un discurso global en relación con la institucionalización de la perspectiva de género En el curso del siglo XX y durante la primera década del siglo XXI, los movimientos feministas y de mujeres han colocado en la esfera públi- ca demandas de género que han ido modificando en alguna medida los marcos de sentido, cuestionando las subjetividades masculinas y femeninas, así como las relaciones de subordinación de género. Para que los procesos de institucionalización de género tuvieran lugar ha sido necesario que, previamente, una serie de temas rela- cionados con la desigualdad entre hombres y mujeres alcanzaran cierta visibilidad social y fueran considerados asuntos de interés público, por lo menos, por ciertos sectores. La posibilidad de que algunos movimientos sociales integren sus demandas a las agendas públicas y, luego, institucionales, responde no sólo a la correlación de fuerzas y a condiciones de oportunidad, sino a que han tenido lugar ciertas transformaciones de los marcos culturales y políticos en los cuales existen las negociaciones. Algunos autores (Birkland, 2007; Aguilar, 2007) consideran que el proceso mismo de intercambio entre actores de la sociedad civil y actores de gobierno en la construcción de las agendas va transfor- mando en alguna medida los marcos de interpretación. En el terreno de la institucionalización de género ha sido de utilidad la abundante literatura generada por los estudios de género y la existencia de grupos de especialistas en el tema. Las múltiples investigaciones, diagnós- ticos y estadísticas de género han dado argumentos para contribuir, de alguna manera, a modificar los marcos de interpretación de los problemas. En la generación de estos dispositivos, el feminismo académico y militante ha contribuido de manera significativa. La contribución de actores de la sociedad civil y guberna- mentales se ha traducido en transformaciones en la definición de las agendas públicas, que han ido incorporando paulatinamente problemas derivados de las desigualdades de género hasta con- vertirse en políticas de gobierno. Al respecto, Virginia Guzmán (2001) ha sugerido que la institucionalización y la incorporación de mecanismos de género son la expresión de un proceso mayor: el de la legitimación e institucionalización de una nueva problemá- tica en la sociedad y en el Estado. Lo anterior expresa una transición de la agenda pública , que está integrada por todas las cuestiones que los miembros de una comu- nidad política perciben comúnmente como merecedoras de atención pública, a la agenda institucional , que se refiere al conjunto de asun- tos explícitamente aceptados para consideración seria y activa por parte de los encargados de tomar decisiones (Cobb y Elder, 1972, 1984). Esta distinción es importante porque, a pesar de que muchos asuntos alcanzan visibilidad y atención por parte de una determi- nada comunidad política (agenda pública), ello no necesariamente significa que sean integrados a la agenda de las instituciones de gobierno y de otras instancias cuyas decisiones son de trascendencia para la sociedad (agenda institucional).
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